RESEÑA HISTÓRICA DEL MAR DEL SUR

 

Después del descubrimiento de América, por Colón, lo que más preocupaba a marinos, comerciantes y naciones era encontrar un paso a través del nuevo continente para llegar a las Indias Orientales, cuyas riquezas habían despertado la codicia de portugueses y españoles.

El primer navegante, que se lanzó con resolución a recorrer las regiones más australes de América en busca de este paso, fue el insigne cosmógrafo portugués, al servicio de España, don Hernando de Magallanes . La existencia del Mar del Sur, descubierto por Balboa hacia 1513, le había hecho suponer la existencia de un punto de comunicación entre el océano Atlántico y aquel otro misterioso mar, llamado posteriormente océano Pacífico, a través del cual se podría llegar a las Indias Orientales, sin necesidad de tener que dar la vuelta por el Cabo de Buena Esperanza.

Así el 31 de Octubre de 1520 descubrió una punta que hoy se conoce como Cabo Vírgenes, boca oriental del estrecho que hoy en día lleva su nombre.

Durante su travesía, iniciada el 01 de Noviembre de ese año, Magallanes divisó en las costas que se extendían al Sur del estrecho, numerosas fogatas y humaredas, hechas por los indios locales, por lo que denominó a esta costa Tierra de Humos, nombre que, con el tiempo, derivó en Tierra del Fuego , y que es el que se utiliza hoy en día para denominar a la gran isla que se extiende al Sur del Estrecho.

Desde que Magallanes descubriera el estrecho que hoy lleva su nombre en 1520, esa fue la única ruta obligada utilizada por los navegantes que se dirigían desde Europa hacia las costas occidentales de América por casi un siglo, creyéndose que la Tierra del Fuego era parte de un gran continente antártico.

Isaac Le Maire , estudioso geógrafo holandés y comerciante audaz, convencido de la falsedad de esta creencia, y cierto de la existencia de un mar libre al Sur de Tierra del Fuego, no vaciló en despachar, en Junio de 1615 dos buques en busca de ese paso, una de ellas al mando de su hijo Jacobo Le Maire y del piloto Cornelio Schouten . Favorecidos por el viento Norte, los exploradores navegaron por entre Tierra del Fuego y la Isla de los Estados, denominada así en honor de la República o Estados de las Provincias Unidas de Holanda, hacia el Sur Weste, descubriendo, el 29 de Enero de 1616, un Cabo al que denominaron Horn , nombre de la ciudad holandesa donde se había organizado la expedición, conocido hoy en día como Cabo de Hornos , el que parecía ser el extremo austral de América. Posteriormente, el 12 de Febrero de 1616, se acordó llamar al estrecho formado entre la Isla de Los Estados y Tierra del fuego, como Estrecho de Le Maire, honrando así al jefe de la expedición.

Siendo Felipe IV su rey, España le declaró la guerra a Holanda que a la época contaba con un gran poder naval. Esta situación hizo pensar a los holandeses en privar a los españoles de las riquezas obtenidas de sus colonias y deciden crear una expedición contra el virreinato del Perú. Esta expedición que se componía de una escuadra de 11 naves y 1639 hombres, al mando del almirante Jacobo L'Hermite , marino experimentado e inteligente, zarpó desde Gorea (Holanda) en Abril de 1623, alcanzando el Estrecho de Le Maire recién el 2 de Febrero de 1624, debido a demoras y contratiempos durante su navegación por el Atlántico. Durante un mes entero, en que no pudieron avanzar hacia el Pacífico, debido a los vientos reinantes contrarios, se dedicaron a explorar cuidadosamente las costas australes de Tierra del Fuego y archipiélagos vecinos, levantaron cartas hidrográficas verdaderamente notables de esta región y recogieron muchas noticias acerca de las costumbres de los salvajes que las poblaban. A principios de Marzo de ese año, cuando los vientos les fueron favorables, los holandeses prosiguieron su derrota al norte, yendo a recalar a las islas Juan Fernández, desde donde se dirigieron al Callao que se proponían atacar.

Al empuje del resurgimiento intelectual y al calor de nuevas ideas de humanidad, de libertad, de estudio y de ciencia que los filósofos y sabios extendían por Europa en el siglo XVIII, las expediciones marítimas lejanas adquirieron un decidido carácter científico; siendo las primeras expediciones científicas enviadas a las costas de Chile las de “ Narborough ”, de “ Byron ”, de “ Wallis ” y de “ Carteret de Bougainville ”. En 1768 la Sociedad Real de Londres financia una expedición científica, al mando del entonces teniente “ James Cook ”, acompañado de astrónomos, naturalistas y dibujantes, para observar el paso del planeta Venus por el disco del Sol, acontecimiento que debía producirse el 3 de Julio de 1769. Esta expedición tuvo un magnífico resultado y en ella realizaron excelentes trabajos en la exploración, configuración de las islas, recolección de plantas, estudio de los nativos y sus costumbres y levantamiento hidrográfico de la costa de Tierra del Fuego, próxima al estrecho de Le Maire. Posteriormente, alentada por el éxito de esta expedición, la Sociedad Real de Londres, envía una segunda expedición, también al mando de James Cook, ahora Capitán, la que recorre la zona a fines de 1774 y comienzos de 1775.

La independencia de Chile, hacia 1810, abrió los puertos del país al comercio universal. Inglaterra, interesada en facilitarlo mediante estudios hidrográficos, que crearen rutas seguras de navegación, organizó, en 1826, una expedición para este fin, compuesta de dos buques bien conocidos: La “ Adventure ” y La “ Beagle ” al mando de los capitanes “ Phillips Parker King ” y “ Pringle Stokes ”, respectivamente, siendo el primero el jefe de la expedición. Posteriormente se les uniría la goleta “Adelaida”, en compañía de la cual realizarían sus trabajos, en las costas patagónicas por cuatro años, durante los cuales, en 1828, fallece el Capitán Stokes, quien es reemplazado transitoriamente por el teniente “ Skiring ”, hasta que asume finalmente el mando el Capitán “ Robert Fitz Roy ”.

A pesar del vasto trabajo realizado, el Almirantazgo británico dispuso la realización de un segundo viaje, en torno al globo, de estas dos naves, también al mando del Capitán Fitz Roy, quien esta vez sería acompañado por el ilustre naturalista “ Charles Darwin ”. Esta expedición se extendió desde Diciembre de 1831 hasta mediados de 1834 y las cartas y planos levantados por ellos fueron los de uso general en los buques de los principales países marítimos de la época.

Por un acuerdo del “Congreso Científico Internacional de Hamburgo”, se resolvió que, para llevar a cabo una serie de estudios sobre magnetismo y meteorología, era necesario realizar, simultáneamente, con instrumentos y bajo reglas idénticas, diferentes mediciones en catorce lugares del globo y cercanas cuanto se pudiera a la zona polar, tocándole a Francia las observaciones en el extremo austral de Chile. De esta manera, se designó a la “ Romanche ”, al mando del comandante “ Martial ”, para que durante un año realizara estas mediciones, quien recaló a Bahía Orange en Septiembre de 1882. Junto con sus observaciones de meteorología y magnetismo, realizaron estudios de flora, fauna, geología, mineralogía, etnografía y costumbres de los nativos; además de realizar, la “Romanche” el levantamiento hidrográfico y sondaje de todo el archipiélago comprendido al Sur del Canal Beagle hasta el cabo de Hornos.

En 1984, debido a una disputa entre Chile y Argentina por la soberanía de las islas “Picton”, “Nueva” y “Lennox”, ubicadas al Este de la isla Navarino, se recurrió a una mediación de su Santidad el Papa “ Juan Pablo II ”, quien finalmente estableció los límites entre ambas naciones en esta zona.